A veces quiero decir la verdad. En serio, lo prometo. Ojalá pudiera memorizar mi voz mental y ser igual de sincera que cuando hablo, pero es demasiado difícil. A veces simplemente pienso demasiado rápido y no dejo huella en mí misma. Otras veces unas ideas vienen a mi cabeza, pero la boca me desobedece.
Pero, ¿para qué buscar excusas?
- ¿En qué estás pensando?
"¿Para qué preguntas, si ya lo sabes?"
- En nada.
Baja la música con las puntas de los dedos.
- No sé por qué no acabo de creérmelo.
Encogimiento de hombros. En el retrovisor, el sol se refleja en mis ojos y por una vez los libros tienen razón, y puedo ver miedo en ellos.
- Pues es así. Sigo pensando en ese libro que acabo de leer.
Bien, eso no es del todo mentira, pero me mira de reojo. Es cierto que pensaba en el libro, en el amor, en la pasión, en el destino... pero no desde un punto de vista contemplativo. ¿Cuándo he sentido la necesidad de mentirle?
Quizá en este momento, cuando intento mantenerme serena.
- No me lo creo.
Silencio. Me deja, y finjo que sigo cavilando, pero estoy pendiente de él, de la música, del aire y del paisaje. Del sol. Casi puedo oírle pensar lentamente, profundamente, porque sé que sabe qué es lo que cruza mi mente siempre.
- Todos los caminos llevan a Roma, Cris.
"Qué chorrada. Es como creer en el destino". Una parte de mi mente desarrolla esa idea, pero no me apetece ser seria y darle la razón, así que decido lanzar una broma estúpida.
-Y todas las Romas llevan a los caminos.
"Maldito cerebro defectuoso".
-...No.
Coge mi mano y la coloca en el cambio de marcha.
- Comprueba siempre los espejos antes de ponerte en marcha, nunca en el camino.
-Ah, ¿no?
Sé que lo hace para distraerme. "Gracias", pienso con fervor.
martes, 30 de junio de 2015
¡!
Mi blog es privado. Espero haberlo hecho bien, y que nadie pueda acceder a estas palabras, que no son otra cosa que lo más profundo de mis pensamientos y sentimientos.
Seguirá siéndolo de aquí en adelante, hasta que deje de importarme que sepan lo que pasa por mi cabeza, hasta que deje de sentirme vulnerada por mis propias emociones.
Seguirá siendo así hasta que a mí me de la gana...
sábado, 27 de junio de 2015
Watched.
Siempre he sabido que este blog no es un lugar seguro para escribir, pero es la primera vez que me siento incómodamente observada, probablemente sin razón. No es que espere que este sitio sea privado, es más, comenzó como un lugar para escribir historias, no para escribirme a mí misma.
Pero ahora el teclado es la forma más efectiva de organizar mis pensamientos, y ahora que tengo una importante elección que hacer, tengo miedo de acudir a mis más preciosos oídos, esos que no pueden responderme para recordarme lo idiota que soy.
SH.- review
Junjou Romantica me gustó muchísimo más.
La historia principal ha terminado como un coitus interruptus en toda regla, sin definirse. Todas las demás historias estaban bastante vacías... Pero el estilo inconfundible de Nakamura me ha mantenido en vilo, enamorada y emocionada...
Junjou no deja cabos sueltos, cosa que me encanta, y además profundiza en todos los distintos personajes que protagonizan las parejas romántica, egoísta y terrorista, como se denominan en el anime. Olvidas que estás viendo yaoi, sinceramente los feels son como de un shojo.
Voy a por la segunda temporada de Sekaiichi con la esperanza de que llene el vacío que dejó en mi patata la primera parte...
La historia principal ha terminado como un coitus interruptus en toda regla, sin definirse. Todas las demás historias estaban bastante vacías... Pero el estilo inconfundible de Nakamura me ha mantenido en vilo, enamorada y emocionada...
Junjou no deja cabos sueltos, cosa que me encanta, y además profundiza en todos los distintos personajes que protagonizan las parejas romántica, egoísta y terrorista, como se denominan en el anime. Olvidas que estás viendo yaoi, sinceramente los feels son como de un shojo.
Voy a por la segunda temporada de Sekaiichi con la esperanza de que llene el vacío que dejó en mi patata la primera parte...
Hell, no.
Una risa espontánea apareció como un resplandor en su rostro redondo y pálido, y mi corazón se saltó un latido. O quizá dio uno de más. Luego emprendió una carrera frenética que yo no comprendía, irradiando calor por todo mi cuerpo, levantando el vello de mi piel, enrojeciendo mis mejillas, secándome la boca, revolviendo mi estómago.
Había pasado más tiempo del que podía recordar, pero no el suficiente. No estaba preparada.
viernes, 26 de junio de 2015
JdM
Hoy ha sido el último de los adioses, pero por algún motivo no se siente como definitivo. No pasa nada, porque no quiero que lo sea. Hablo sobre dejar atrás el pasado y crecer y avanzar y esa mierda, y me muero de nostalgia por dentro, justo como hace cuatro años, pero es un dolor más profundo porque carece de la irracionalidad de la infancia.
No pasa nada, porque no creo que sea el adiós definitivo. Solo una pausa, un discurso, un hasta pronto. No es como la última vez, de eso estoy segura, porque ese instituto ha cambiado los mismos cimientos de mi mente, mis engranajes.
Ugh, Gracias.
martes, 23 de junio de 2015
Movimiento.
Un momento antes, mientras sus frágiles dedos acariciaban rítmicamente las castañuelas, había parecido una niña. Su cuerpo delgado y nervudo se camuflaba entre los pliegues y volantes del vestido, que contrastaba con su pálida tez en su oscuridad moteada de blanco. Allí sentada, pequeña y delgada, era como una muñeca disfrazada, maquillada para parecer mayor con esos labios rojos, los ojos verdes enmarcados por un halo negro, el cabello recogido en un moño bajo, con una flor.
Podía ver la concentración en sus labios entreabiertos, como sendos pétalos rosados sobre el blanco de su rostro, con la mirada brillante y vagamente perdida. Entonces, durante un instante, su sonrisa relampagueaba devolviéndola a la vida como un amanecer abriéndose paso en un día nublado, puro, virgen y bello. Luego, entre taconeos y vueltas y revuelo de faldas, la vi como la mujer que nunca me había parecido, como la rosa blanca que llevaba prendida del pelo. Grande, orgullosa, florecida, fuerte y delicada; perfecta. Aquella noche Ana brillaba con luz propia, resplandeciente con su inmaculada blancura etérea.
Tan pronto como me propuse juzgar el espectáculo con el ojo crítico de un artista me di cuenta de que mi amiga se había convertido en una obra de arte en movimiento.
Podía ver la concentración en sus labios entreabiertos, como sendos pétalos rosados sobre el blanco de su rostro, con la mirada brillante y vagamente perdida. Entonces, durante un instante, su sonrisa relampagueaba devolviéndola a la vida como un amanecer abriéndose paso en un día nublado, puro, virgen y bello. Luego, entre taconeos y vueltas y revuelo de faldas, la vi como la mujer que nunca me había parecido, como la rosa blanca que llevaba prendida del pelo. Grande, orgullosa, florecida, fuerte y delicada; perfecta. Aquella noche Ana brillaba con luz propia, resplandeciente con su inmaculada blancura etérea.
Tan pronto como me propuse juzgar el espectáculo con el ojo crítico de un artista me di cuenta de que mi amiga se había convertido en una obra de arte en movimiento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)