viernes, 8 de mayo de 2015

Cicatrices de guerra.

Hacía demasiado calor como para taparme.
Habitualmente, y desde que mantenemos relaciones sexuales, siempre me cubro el cuerpo. A veces no nos da tiempo a terminar de desvestirnos, pues el anhelo de volver a unirnos es más fuerte que todo lo demás, pero no es la norma general.
Aquel día, sin embargo, yacíamos desnudos y sin resuello sobre las sábanas húmedas y sobadas en la penumbra gangosa de la habitación.
De pronto sentí un cosquilleo en la piel y el lento deslizarse de sus manos grandes y cálidas. Me puse rígida, porque aunque sus manos habían estado en todas partes unos minutos atrás, nunca me había dejado tocar por nadie de ese modo.
Aparté sus manos, con firmeza, pero sin ser brusca.
- Ahí, no.
- ¿Por qué no?
- No es agradable.
- Tienes muchas estrías.
- Sí.
- ¿Por qué son de este color?
- Porque son recientes.
- Ah.
Tiré de la sábana con los pies, y de algún modo soporté su peso liviano adhiriéndose a mi piel sudada.
- ¿Adelgazaste o engordaste?
- Un poco de cada. Ahora estoy más delgada.
No, no había orgullo en mi voz.
- ¿Te avergüenzas
- No, pero no me gustan. *****, no le des más vueltas al asunto.
- Claro que son feas, pero porque son como cicatrices de guerra, contando una historia.
Acto seguido me destapó para besarlas, y yo se lo permití. Besó las estrías bajo mis brazos, en el nacimiento de mis senos, en mis riñones, en mi estómago, en mis muslos y en mi espalda. Observó detenidamente la forma, longitud y grosor, el color. Rosadas, plateadas, amoratadas o nacaradas. Todo ese montón de piel flácida.
- Ya basta.
No era la primera vez que lo miraba, pero sí la primera vez que lo veía. No pude evitarlo: le besé.

martes, 5 de mayo de 2015

Postureo, anhelo y Cien años de soledad.

Hoy se ha hecho un photocall en el instituto para conmemorar el pasado día del libro. No podía perdérmelo, así que me he acercado en el último minuto y me he encontrado de todo:
Postureo, por descontado. Había personas hablando sobre libros cuyas historias conocían a través del cine, de un amigo o de una reseña en internet.
La pasión de personas como Zoe o Germán, con auténtica devoción por los libros.
Gente que solo quería perder clase. Un poco de todo.
No solo me he hecho fotos con mis menores sino que Hipólito me ha grabado hablando sobre Cien años de Soledad:
-He traído mi ejemplar de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, porque es uno de mis preferidos. Es premio nóbel de literatura y máximo exponente del realismo mágico.
» Lo que más me gusta de él es esa habilidad de GGM para manipular la mente: te hace imaginar lugares y personas de forma intuitiva, cosas que no describe. Hace de lo cotidiano algo maravilloso, y de lo inverosímil algo tan mundano como un pájaro surcando el cielo.
» Insto a todo el mundo a leerlo porque es un libro maravilloso.

Me ha parecido un resumen bastante conciso, no tenía mucho tiempo. Y sin embargo, darme un par de minutos para hablar de un solo libro...
Podría hablar de lo bien definidos que están los personajes. De lo sola que me sentí cuando murió Úrsula Iguarán, o Aureliano Buendía. De la locura de Meme, la guerra, de la evolución de Macondo, de ls ciencia de los gitanos, de Melquíades.
Quería decir que fue la clase de libros que marcó un antes y un después en mi vida. No lo devoré con el ansia de un lector novato e impaciente, sino que lo descubrí lentamente, sumergiéndome. Viví en Macondo varios días, sin prisa pero sin pausa, conociendo cada rincón sin descirbir, imaginando los gestos de los personajes. Y cuando lo acabé no hubo llanto, pérdida o alegría; sino que deseé no haberlo leído jamás para volver a encontrarlo de nuevo.
Lo que en otros libros es como sexo intenso y rápido fue una lenta relación amorosa en Cien años de soledad. Diría que fue mi primera lectura adulta, y pasarían varios meses y muchos libros antes de que pudiera encontrar una sensación parecida de nuevo: alegría, ternura, sosiego, nostalgia. (El afortunado fue Ken Follett con "La caída de los gigantes".)
Desde entonces una parte de mí vaga por Macondo. En mi idea de Macondo, con esas personas que nunca mueren, con lo real maravilloso, con el hielo y los pescaditos de oro.

Skills.

Una mejor memoria, habilidad comunicativa, una buena expresión escrita, capacidad de relacionar conceptos, inteligencia emocional o empatía son algunas de las cualidades que según múltiples estudios adquieren las personas que tienen un hábito lector.
Mi hermana lee, y eso se nota. Es inteligente, escribe bien y tiene muchos datos, muchas ideas, mucha resolución. Creo que la lectura ha ayudado a definir su carácter y su personalidad a través de la reflexión.
En general se nota mucho cuando una persona lee, especialmente cuando habla. Los lectores adictos tendemos a atraernos y a sacar el tema con la misma fogosidad con que las adolescentes hablan sobre música o actores atractivos.
Me pregunto qué sería de mí si no leyera. No en el sentido trágico (probablemente encontraría otra ocupación); sino como persona. Me pregunto qué diría, qué cosas me gustarían, cómo hablaría o si seguiría queriendo escribir.
Supongo que es cierto que lo que leemos contribuye a formarnos como personas. Y si yo ya soy torpe, insegura y mediocre como lectora compulsiva, ¿cómo de pobre no sería sin un argumento, si una historia, sin todos mis personajes favoritos?

domingo, 3 de mayo de 2015

Mothers' day.

Sabía que estaba soñando, pero esa conciencia no parecía cambiar el hecho de que mi madre había muerto y yo estaba sola.
Hubiera matado por un abrazo suyo. Era la clase de sueño angustioso en que la parálisis es total, y el llano duele como si fuera real. Pensaba en cada paraba, cada susurro, cada una de las muchas pesadillas que había tenido con aquel momento.
No parecía tan terrible, y sin embargo, yo no podía abrazarla...

No desperté con grandes aspavientos. Seguía respirando normal, en la penumbra recalentada de mi habitación. No había llorado ni gritado. Mi hermana dormía en la cama contigua.
El único cambio consistía en la piel húmeda y pegajosa y un sordo dolor de cabeza apenas incipiente.
Qué bonita forma tuvo mi subconsciente de recordarme que era el día de la madre.
Me levanté con un nudo en la garganta, como a punto de vomitar lágrimas. Tenía la boca seca.

viernes, 1 de mayo de 2015

Fresas.

Mi piel es como la superficie de una fresa.
Mientras que mi rostro se mantiene sonrojado y salpicado de pecas en las mejillas, la realidad es otra mucho menos inocente y adorable en el resto de mi cuerpo. Mis brazos, espalda y piernas (desde las nalgas hasta los tobillos) son una enorme extensión de piel rosada y salpicada de... dermatitis.
Puede parecer una tontería, pero los picores son horribles. En algunos momentos (como ahora) la tentación es horrible, y por ello estoy viendo cómo brota una diminuta gota de sangre y se mantiene sobre esa herida tantas veces abierta, cerca de mi muñeca. Es demasiado pequeña para rodar, permanece ahí, formando una rígida cúpula de sangre seca hasta que la tentación vuelva a vencer.
Tengo las uñas llenas de sangre, y continuamente mancho mi ropa, o las sábanas. De noche la inconsciencia no me permite detener a mis manos, que viajan por esa piel rosa y granulada hasta encontrar alguna postillita; o simplemente arañando violentamente la superficie para calmar el picor.
Hace sol, es primavera. En días como hoy, el sol brilla, el tiempo es cálido y hermoso. No me importa que mi nariz moquee, o ahogarme solo al subir las escaleras, o que me escuezan los ojos. No me importaría si el sudor dejase de irritar las heridas, si pudiera arrancarme la piel, si esto cambiase de algún modo. En días tan hermosos como hoy, ni las pastillas, ni los geles ni las cremas consiguen aliviar ese hormigueo constante que sube por mi cuerpo como una constante hilera de hormigas.
En invierno, mi piel está seca, pero quieta. Es un descanso, y el sol no quema tanto.
En invierno nieva sobre el campo de fresas, y por un momento es una superficie casposa, rígida y blanquecina.

lunes, 27 de abril de 2015

I'd be different.

Últimamente paso demasiado tiempo pensando en cómo escribir, como si la estética predominase sobre el contenido por una vez. Y en el proceso, como suele sucederme, me he frustrado, olvidando el motivo que me lleva a recurrir a este blog una y otra vez, y por consiguiente a seguir escribiendo. El motivo que me llevó a convertir las letras en mi sueño y modo de vida.
Tanto tiempo pensando en cómo escribir lo que quiero escribir, y los sentimientos se me han estancado dentro una vez más. Ahora intento desenredarlos, y eso solo consigue que siga pensando y me sienta más triste.
Si Nietzsche pudiese leerme, se enfadaría mucho. La vida está hecha para ser vivida, no para ser pensada.
Pero Nietzsche, como todos los filósofos, estaba un poco pirado. Si ni siquiera él vivió según su filosofía, ¿cómo podría yo?

Cada vez que trato de poner por escrito cómo me siento y por qué, tengo la sensación de que soy sumamente ridícula. Así que quizá sea mejor idea tratar de contar cómo son esas ideas.
Son densas. Se instalan en mi pecho, y saben a ese pinchazo agudo en el puente de la nariz que anuncia a las lágrimas. O a metal, como cuando me muerdo la lengua y sangro.
Esa sensación aparece en los momentos más habituales: cuando estoy aburrida. Cuando leo. Ese momento de oscuridad y parpadeos justo antes de dormir...; o quizá no siempre. A veces me pierdo en la explicación, en las palabras de otras personas. Es como si mis pensamientos fueran una hoja en medio de una ventisca, dentro de mi cabeza, y todo lo demás nadase en mantequilla antes de llegar hasta mí.
Es también como olvidar lo que estaba a punto de hacer. Perder el hilo de los pensamientos. Y tener pesadillas en las que me ahogo. Como si mi cerebro fuera un pulmón con demasiado CO2 y demasiado poco oxígeno.
Es un cúmulo de estupideces. Me equivocaba: sigo sintiéndome ridícula. Mejor dejo todo esto ya,

domingo, 26 de abril de 2015

Andwae.

Guess what.
Feria's over, and that means I'm home. Finally.
I went camping with my siblings, and that means that my brother-in-law also came with us.
I didn't discover anything interesting. He's funny, and sometimes a little bit rude. There were some awkward moments, but it's not a big deal...
But I gotta think a moment: how much time have we spent together in the last two weeks? He came on friday last week and he left on sunday night. Then he came again next monday and he had dinner with us. Nothing on tuesday cause both my sis and him were at Feria; but when I woke up on wednesday, there he was again, sleeping on the coach. I made a grimace because I knew he was gonna spend the whole day at home again. I've feeling uncomfortable about that.
Then, on thursday, we went camping and we returned yesterday, saturday. Well, can you imagine who was sitting at the table for lunch?
Exactly.

It is not that I dont like him, I've already said that, but seriously, I feel like my vital space has been invaded. It's not okay. I was told that they were just like that because of winter and cold, and because they had nowhere to go. I get it, but winter is already over isn't it? I'm sick! I don't want the story to go on like this anymore, not again! Besides, doesn't he have a hause or a flat or something? why is it always our home? Why can't you just go and do some lovers stuff, like have a walk or go to the cinema, or have a romantic dinner?
Maybe the problem is that I've forgotten everything about love (sex's enough to me) and I can't just understand the situation. Maybe it is that my sis has no middle point.
Whatever it is I don't wanna say a word but hell, I hate dejà vus