lunes, 11 de enero de 2021

君の記憶。

*

Won't forget any part

Every moment set in my heart...

*




Lunes, 11.

Un juego de manos heladas sobre piel cálida.
Un perfume dulzón saturándolo todo. Sauvage.
Dos bocas dibujando vaho en el aire frío con sus respiraciones agitadas.

Una inscripción en una placa de acero.
Un cuaderno forrado de terciopelo rojo.
Dos promesas.

¿Qué sientes?
Dime, ¿qué sientes ahora?

domingo, 10 de enero de 2021

Those feels tho.

     No lo sé, juro que no comprendo cómo o por qué pasó el tiempo tan deprisa. Cuánto pasamos mirándonos a los ojos, juraría que fueron unos pocos segundos, el reloj dice que fueron horas. Podrían haber pasado décadas, no lo sé; no era la misma persona cuando el momento se deshizo lentamente a través de nosotros y de vuelta a la realidad.

Sentidos anulados. Solo piel y dos pares de ojos, ónice negro y marrón chocolate, admirándose.

sábado, 9 de enero de 2021

Día 10

Sigo viva, entra oxígeno en mi cuerpo, como y duermo..., aunque todavía intento no pensar demasiado.

Le he visto. Tengo que confesar que le he visto, y no he podido procesarlo todavía; por eso estoy aquí. Mi refugio.

Parece irreal. El ardor persistente en la piel, que sentía ajena; el corazón galopando a una velocidad temeraria bajo mi dermis.

Me temblaron las piernas cuando nos abrazamos y pensé que me caería, pero todo él es firmeza, seguridad, decisión. Algo hizo click en mi cabeza y las piezas encajaron. 
Lo vi todo, como si el mundo estuviera por fin en la posición correcta, después de tanto tiempo inclinado en un ángulo desconocido, poco familiar. Por primera vez en mucho, mucho tiempo, me vuelvo a sentir yo. Viva, presente, activa. Yo.

lunes, 4 de enero de 2021

Besos, y poros, y futuro.

Te quiero.
Y se me han quedado tantas cosas en el futuro..., Tantos besos, al menos, como poros hay entre ambos.

No sé qué hacer con lo que te quiero, pero supongo que lo volcaré. Pintaré una pared, haré un bizcocho y puede que siga escribiendo posts como este eternamente, para despedirme poco a poco de las cosas tiernas y sencillas que he soñado con darte. De todo lo que me hubiera gustado y no ha sido.

Y qué bien, diría Roy Galán. Porque si no ha sido, es porque otra cosa puede ser. Porque no es el final.

Alguien vendrá un día con una pieza de otro puzle (y ojalá que seas tú), y encajará, aunque (quizá) ya no sea mi paisaje.

sábado, 2 de enero de 2021

Lázaro.

 Comienza el cuarto día post-apocalipsis y no me puedo concentrar.

Se acercan mis exámenes y las páginas en blanco de trabajos por entregar me devuelven fijamente la mirada, como preguntándose por qué no arranco. Esto me apasiona. Me acuerdo de él, y sus ojos brillantes de pena, diciéndome que le encanta oírme hablar de las cosas que me gustan. Por él me esfuerzo en escribir unas cuantas líneas sin brillo y sin ganas; pero que solo sea porque el mundo no se termina aquí.

La siguiente frase, el siguiente párrafo de esta entrada viene encabezado por mil ideas que solo se pueden introducir con un "ojalá pudiera" que se queda simplemente en eso, en deseos de que las cosas sean diferentes, en parte como antes, porque era lo cómodo y lo conocido, en parte como la felicidad que estoy convencida de que me espera en alguna parte, si encuentro los ánimos de alargar las manos hacia ella.

Trago saliva y hago de tripas corazón. El mundo no se acaba aquí.

El mundo sigue.

Levántate, y camina.

viernes, 1 de enero de 2021

Hopes?

Termina el tercer día post apocalipsis.

Con un nuevo objetivo para este año y la esperanza como mensaje subliminal. Tímidamente, comienzo a imaginarnos juntos en contextos futuros: todo eso que había perdido meses atrás se esboza en los nuevos escenarios que construyo para mí.

Un espacio diminuto, pero propio. El esfuerzo sostenido de dar un paso más alla, de refinar y cauterizar el trabajo de los últimos meses.

Los nervios locos de invitarle a un café por primera vez y engalanar mis 50 metros cuadrados y mi apariencia, por ejemplo. O a cenar. O a ver una peli. Me imagino escuchándole embobada hablar con pasión de su nuevo trabajo, de sus magníficos compañeros de máster, de lo nervioso que está por los resultados del Noken. Le imagino contándome con alegría sus progresos en el gimnasio, y a mí pensando con envidia sana que quién pudiera tener tanta fuerza.

Fantasías. Fantasías plausibles, pero sueños al fin y al cabo; esta vez, ya no dependen solo de mí. Me pregunto qué me pediría él, cómo puedo yo mejorar como persona. ¿Podré? ¿Podremos?