sábado, 10 de noviembre de 2012

Is that enough?

-Es desgarrador, y yo no puedo más...-musité. ¿Cuánto he hablado yo así? Jamás he pensado siquiera en rendirme. Pero, por una vez, esperaba..., no sé, que me dijesen que tengo un motivo. Que me consolasen un poco.
-¿Y no sería más desgarrador que no estuviera a tu lado? ¡Tienes que ser fuerte!

No supe qué contestarle.
Es desgarrador el día a día. Ver cómo su salud cae en declive, cómo languidece, incapaz de luchar.
Es doloroso ver cómo vomita hasta el agua, con la única capacidad de sujetarle el pelo y murmurar torpes consuelos.
Ver cómo delira por la fiebre, pudiendo solo abrazarla para darle calor.
Que no puede enfocar la vista, porque no está realmente consciente.
Que pregunte quién eres tú, su propia hija.
Verla solo media hora al día.
Las pesadillas.
Es desgarrador saber que no va a vivir tanto como una persona sana y normal. Que se nos acaba la tregua.
Saber que sufre cada uno de los días de su vida y no poder hacer nada. Saber que no se queja. Que no rompe a llorar por no hacernos daño.
La angustia cuando su respiración y su latido bajan al subsuelo en el monitor.
Desgarra que no respire bien, y solo ver cómo boquea en busca de aire, como un pececillo en la arena.
Hay muchas cosas que desgarran y yo ni siquiera puedo derramar una lágrima frente a ella.

Pero en mi fuero interno yo soy consciente de lo egoísta que soy. Y de que prefiero que esté a mi lado, aunque sufra dolor, a que no lo esté. Y punto. Lo siento.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Dedicada a mi Oppa Babo Eddie.


Ya no quiero más música. No podré disfrutar unos acordes bonitos. No podré apreciar una voz bella.
¿Para qué quiero el tacto? Tampoco las caricias significan nada. Ni lo áspero o lo suave. Algo que araña, algo que hace cosquillas.

No necesitaré el olfato. No podré oler un perfume bello, una comida apetecible, siquiera una flor...
No necesito degustar nunca más. Dulces, salados, agrios, amargos, y mil de estridentes combinaciones.
¿La vista? El más superfluo de todos. No querré ver un paisaje bonito, las letras de un libro, siquiera una obra de arte. Ni un paisaje. Ni un rostro familiar.
No necesito nada de eso, porque has anulado todos mis sentidos.
Y solo quiero oír tu voz, sentir tu piel, observar esos ojos tan increíbles...
Los sentidos no tienen razón de ser si no son para percibirte.
¿Que qué quiero decir con toda esa parafernalia...? Que te has convertido en mi único punto fijo.
Te quiero



Hasta una tonta como yo se da cuenta de que eres mi todo...

viernes, 2 de noviembre de 2012

Dhal Paeng Ee


La joven estaba en medio de un escenario. No la típica plataforma de los platós de MBC, SM, JYP, YG, MTV Korea..., no, estaba en un escenario, de verdad. Como en los premios anuales MAMA'. Y supo que estaba en Corea, porque desde la oscura sala, miles de ojos rasgados la miraban en silencio.
Todo le parecía muy negro. Los pesados cortinajes de lo que parecía un teatro. Los ojos que me contemplaban de hito en hito. Las butacas, la silenciosa multitud. El fulgurante suelo negro. El gigantesco piano de cola negro, y el esmoquin del intérprete. Pero el negro resultó, a sus ojos, un color cálido, envolvente. Como su desgastada colcha en invierno.
Iba a cantar una bonita balada, estaba claro. Más que ensayado. El vestido, azul oscuro, palabra de honor, se ceñía a su figura hasta las rodillas, donde caía laxo hacia el suelo. Toda la espalda iba al descubierto. El elegante moño hacía ver su cuerpo más estilizado, su cuello más largo, sus delgados hombros delicados y femeninos. Un discreto collar de brillantes adornaba la base de su cuello, y nada más.
En medio de aquella negrura, toda su piel relucía como plata bajo la suave iluminación.
¿Qué mejor regalo de cumpleaños que cantar en MAMA'?. Respiró hondo, caminando hacia el imponente instrumento. Con gracia, el natural balanceo de sus caderas la hacía ver inocente y atractiva de una forma que ella jamás hubiera percibido. En el aire latían expectación, celos, curiosidad y deseo.
Parecía tan segura de sí misma, que todos se sorprendieron de su sobresalto. Las notas que fluían de las manos del pianista no eran las de su canción. El público se percató de ello, preguntándose, ¿sería ella consciente? ¿Se trataba de un fallo de última hora?
Los elegantes dedos de la chica habían estado relajadamente apoyados en la lustrosa superficie del piano todo el tiempo. Se contrajeron, y ella se clavó la impecable manicura en las palmas de las manos. Conocía muy bien la canción.
Le temblaron las piernas. Dahl Paeng Ee.
A su mente acudió el flashback de su infancia, decenas de miles de veces cantando una de sus canciones preferidas. Que la hacía sonrojarse, reír y llorar a apartes iguales, miraba el rostro de su cantante más admirado y soñaba con cantarla juntos algún día.
¿Qué mejor regalo de cumpleaños que conocer a tu Idol, y cantar con él?
Y apareció Kyu Hyun. Vestido con un traje azul marino, a juego con el de ella. Su color favorito. Se le escapó una sonrisa al ver el rostro de la que todos aseguraban, era su mayor fan. Y comenzó a cantar. Disfrutó con la experiencia, porque aquello no era fanservice. Era cumplir un sueño. Los ojos de la chica, occidentales y ya de por sí grandes, se abrieron hasta ocupar casi todo su rostro. Parecía la niña que era, con tacones, un vestido bonito y mucho maquillaje.
El público contenía el aliento. Los dos chicos cantaban cada uno una estrofa, como si realmente se hubieran puesto de acuerdo, como si lo hubieran trabajado mil veces.
Y, allí arriba, ella temía caerse, o despertar, si se movía. Él avanzó lentamente, acunándola con esa dulce voz suya, que llevaba años envolviéndola como en un sueño. Él se situó lo bastante cerca como para entrelazar los dedos con los suyos, y un puñado de mariposas le alborotó la garganta.
¿Qué mejor regalo de cumpleaños que ver a tu sueño sonriendo?
Tuvo que apoyar la cabeza en su hombro, exhausta. Kyu, avergonzado, se reía entrecortadamente.
El público no lo había entendido todo, claro. Allí abajo solo había miles de personas, aplaudiendo, ignorantes de por qué la joven cantante que todos esperaban ver había roto a llorar de pronto.

Y aquí, esta tonta escritora ha estado soñando con su voz durante meses...

martes, 30 de octubre de 2012

Far and sad times.

Fingir es muy cansado. Agotador. No es algo a lo que puedas acostumbrarte. Ni siquiera yo. No puedo cambiar de cara a mi antojo. Estoy triste. Hace mucho que estoy triste. Y se me han agotado las vías de escape.
No tengo ni tiempos ni ganas para hablar con nadie sobre algo que no tiene siquiera un motivo. Tampoco puedo echarme a llorar, por muchos motivos. Nadie puede notármelo. También es agotador. Las lágrimas no siempre salen con la facilidad de antes, ¿sabéis? Se me forma un nudo en el pecho y no dejo de sollozar como una condenada. Pero a veces no llego a llorar.
¿Y escribirlo? Es lo que llevo meses y meses haciendo. Pero las cosas no son iguales, tampoco. No quiero que nadie lo lea, no quiero que nadie me pregunte absolutamente nada. Las historias se me han muerto dentro. ¿Lo notáis? Frases cortas, inconexas, frías y secantes. No, no las historias. Sino los propios sentimientos.
No sé ni como empezar. Esto es patético. Supongo que por lo que decía al principio.
Estoy muy cansada. De echarme a reír, de decir estupideces sin sentido, de escuchar las penas ajenas, abrazar a amigas llorosas, escuchar amoríos de otros. No me quejo de que no se me escuche, es lo último que busco. Pero esto es tan frustrante...
Estoy muy cansada de fingir que todo va bien. De salir con mis amigos. De mantener la buena cara. De ser amable. Cuando esa no soy yo. No soy pava e inocente. Soy la heavy chunga, la mala, la emo.
Y estoy harta de fingir que no le echo de menos. Que le he olvidado. De dudar si le amaba. Cuando siento que he perdido todo lo que amaba, todo lo que merecía la pena, cuando no hay un solo día que no le recuerde, busque los textos que le dedicaba y eche de menos quién era antes.
Las cosas no van mejor que hace unos meses. Le recuerdo al despertar, me trago las lágrimas que aparecen sin previo aviso, en medio de una clase de historia o de matemáticas. Sueño con él casi todos los días. Echo de menos recordar su nombre o nuestras conversaciones y sonreír.
Entonces, en días como hoy, en que la máscara se me desmorona y tengo que ajustármela, en días en que me escondo detrás de las puertas a llorar..., siempre cuento con ayuda
Con la inestimable sonrisa de cuatro personitas increíbles, que escuchan mis paridas, y también las pocas cosas coherentes que digo.
Y, por supuesto, mi familia. El único punto fijo de mi vida.
En útimo lugar, y no por ello el menos importante, Ed. Aunque no siempre esté de humor, él y su otra personalidad me alborotan el estómago, me sacan los colores y una enorme sonrisa.
¿Nunca he contado por qué estoy obsesionada con KyuHyun? Adelanto que es por este baboncio mío, por mi Eddie, mi oppa, pero no diré por qué.
Y cada vez que escucho su voz, lloro y sonrío, y muero y me derrito, porque me tiene un poquito muy enamorá...

jueves, 30 de agosto de 2012

Aunque te diga adiós.

Mis ojos estudian las formas irregulares que se forman en el techo rugoso. No consigo quedarme dormida. Alzando mis auriculares y el mp5, que está sobre un cojín en el suelo, cargando, e inicio el reproductor de música, Zimly. Pulso el play de la canción en que me había quedado.
You and I, de Park Bom. La carpeta de música coreana sigue activada de forma perenne.
"Aunque te diga adiós..." me sé la traducción de memoria "...tú eres todo mi mundo". Qué bien me va la letra, ¿hm?
"Esta noche, detrás de tus ojos y tu sonrisa, puedo ver el dolor que te he causado". En mi cabeza, canto el principio de forma mecánica. Casi a la vez, lo voy traduciendo. No puedo dormir sin música, y mi padre me riñe, porque siempre dice que no dejo descansar mis neuronas. No duermo con el mp5 en la mano toda la noche, claro. Cuando me percato de que hay trozos de la canción que no recuerdo haber escuchado, suele ser porque me he quedado dormida ese fragmento, quizás un minuto, quizás cuarenta segundos. Es entonces cuando me quito los cascos, los cuelgo y me rindo al sueño.
Pero esta es la tercera noche consecutiva que no hablo con él, con Eddie. Le echo mucho de menos. Y a su rol, claro. En mi fuero interno lo reconozco, reconozco que me gusta. Pero no le doy tanta importancia como requiere. También fantaseo con mis esperadísimas vacaciones. Piscina, césped, siestas, coquinas, paseos, tardes de pesca, agua fría, arena blanca. Sin internet. Mi familia, mi música, mis libros, mi cuaderno y mi mente. Quince días al año para purgar el desconcierto, la maraña de dudas que asolan mi cerebro a cada instante.
Quince días sin Eddie...
Por algún motivo, como siempre, You and I me hace llorar. Me trago un sollozo y salgo a la terraza para no despertar a mi hermana.
Aunque te diga adiós, mi mundo eres solo tú.
Recuerdo una noche en concreto. Mirábamos al cielo. Tomábamos helado juntos. Yo señalé una estrella fugaz. Le pregunté qué pediría, si pudiese tener lo que fuera. "A ti" fue su respuesta. No era verdad, claro, pero quedaba muy bonita en aquel momento. Aspiro una densa bocanada de aire húmedo y caliente. "Ya soy tuya" Le dije yo. Tampoco era cierto, obviamente. Pero era la respuesta ideal, en aquella situación. Mi corazón redobló su ritmo, y yo me lo tomé todo como si fuese verdad. Como si él me quisiera y yo fuese suya. Pero es hora de decir adiós a los recuerdos, me parece, es momento de dejar que las heridas sanen y se cierren, aunque dejen su marca, como toda herida profunda. Ahora tengo unas manos nuevas, un par de ojos verdes distintos que me sacan adelante. Una piel morena, unas manos fuertes, un rostro bonito. Sus ojos son verdes, sí, pero no se parecen nada a los de mi fantasma. No son del color de las esmeraldas, de un parque en julio. Son más oscuros, con un círculo color avellana alrededor de la pupila. Más grandes y cálidos. Más similares al musgo que a las hojas de un árbol a contraluz.
Ese cuerpecito menudo y cálido me envuelve, me protege. Me sostiene. Me lleva de la mano a través de la oscuridad.
Quiere conducirme hacia la luz, enseñarme un sitio en el que hasta yo pueda decirle adiós a él y a mis recuerdos...
...aunque hayan sido todo mi mundo.

Por último, aquí dejo un enlace para la canción "You and I" de la cantante Bommie Park, mi Idol. Considero que tanto la letra, como el vídeo y la propia canción son preciosos, y me han hecho llorar más de una vez. Por supuesto, añado subtítulos en español, que el coreano no es muy común 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Una ojeada a mi mente.

Ay. Qué dolor de espalda.
Me removí, incómoda, en el sillón verde. Extraje la banquetita de abajo, dejé las manoletinas a un lado y puse los pies sobre ella. Mejor. Así podría rodearme las piernas con los brazos.
Papá, mamá y la abuela están hablando. Siempre le dan mil vueltas a los mismos temas. La familia. Quién dijo qué, quién ha hecho esto, quién ha causado lo otro. Luego, política. Parece que acaban de darse cuenta de que todo seguirá siendo una puta mierda, mientras que yo lo tengo claro desde que se declaró oficialmente la crisis económica.
Me toqué discretamente el bolsillo de los vaqueros. Los auriculares seguían colgados en mi cuello, y cuando subí el volumen, me llegó nítidamente la música. Nadie más podría oírla.
Me acomodé, con el libro entre las piernas, y fingí que leía. En realidad me lo sé de memoria, y estaba relativamente aburrida. Prefería casi dejarme arrastrar por mis pensamientos.
Lo primero que viene a mi cabeza, como solía ocurrir, es Dani. Mi antiguo amor. Se me escapó un suspiro. Me gustaba pensar que un día de verano, simplemente aparecería delante de mi puerta..., o me lo encontraría, despistado, en la calle, buscándome. Pero resulta que no. Me odia. Me guarda tanto rencor como yo a él en mis momentos de enfado. Después de lo que sufrí y me lo curré, y todo fue para nada...¿Qué es un minuto de felicidad al lado de cinco minutos de dolor? No, no lo quiero. No quiero eso para mí.
Luego mi mente vaga por los recientes acontecimientos. Ézhor...Gyu...Ed. Está bien que sea capaz de mirar un poquito hacia adelante.
Pero...
Estoy aterrorizada. Para qué decir que no.
De cualquier modo yo no podía optar por la opción fácil. Ézhor, que me busca, es bueno conmigo y no me es indiferente. Y nos conocemos en persona.
No. Precisamente el ex novio de mi mejor amiga, que vive en una isla.
Te has lucido, Cristina.
Suspiré, pasando la página. Mi hermano me miró una milésima de segundo y se sentó en el banquito verde. Yo comencé a acariciarle el pelo distraídamente, rascando, como a él le gusta. Con la sien apoyada en la pared de yeso pesado del hospital. La sombra trepaba por las baldosas, ganándole terreno a la luz.
Me estremecí. La oscuridad  comenzaba a subir por la cama blanca. Mordía los prominentes huesos de mi madre, que con su palidez cerosa, ya respiraba con dificultad. La fiebre le subía a horas irregulares.
Yo temo a las sombras. Significa que mi abuela se pondrá nerviosa. Querrá irse. Y yo no veré más a mamá hasta mañana por la tarde. Volveré a casa con mi padre y mi hermano. Todo estará apagado...vacío..., en cierto modo, muy frío...Cenaremos algo rápido y me quedaré sola en el salón, escuchando canciones tristes y autocompadeciéndome. Es lo único que sé hacer.
Anoche no pude hablar casi nada con Gyu. Le extraño, pero es una sensación rara, como si solo le echase de menos a medias. Una parte de mí. Bommie, no yo, es la que le echa de menos. Por culpa del Tuenti Rol soy más feliz, sí, pero tampoco soy capaz de despegarme de la pantalla cinco minutos. Mis Gyuhyuns. Mis Jessicas. Mi sooyoung. Mi Sungmin. Mis DongHaes...Y...mi Chunji...
Respiré hondo. En realidad tenía muchas ganas de esas vacaciones. Falta solo una semana para mi cumpleaños. Es como si una barrera invisible separase los catorce de los quince, y a éstos de los dieciséis años. Con catorce eres un niño. Pero con quince, una mujercita. Lo sé, lo he comprobado.
Echo de menos a mis amigos. Me he perdido un cumpleaños y un par de quedadas, y otras tantas que voy a saltarme mientras esté de vacaciones. Hace mucho que no ensayo el baile de Diciembre y todavía no lo he practicado con el vestido, y mucho menos ESOS zapatos. Encima vamos a cantar nosotros mismos. Las voces de los cantantes serán nuestro apoyo y no al revés. En Coreano. ¿Me meto en todos los charcos habidos y por haber? Mejor lo dejo como una pregunta retórica.
Mis ojos peinaron una línea "...El silencio no es entorno natural para las historias..." y quedaron atrapados en la lectura durante unos minutos más.
Unos golpecitos en mi hombro.
Levanté la mirada, aturdida, con esa pregunta en el semblante. "¿Ya?" Y papá asintió. Me puse en pie, y me crujieron todas las articulaciones. El aire acondicionado estaba fuerte y me daba directamente. La piel estaba pálida, como siempre, y muy fría. Los pies, el hombro al descubierto, el pecho, los brazos, la cara... Me estiré, y mi hermano me hizo cosquillas en la barriguita.
-...Bueno, pues nos vamos a ir ya.-estaba diciendo mi abuela.
Bufé, contemplando la posición del sol sobre el azul deslavado del cielo. Deberían ser las nueve. Metí mi libro en el bolso negro y bajé la música de nuevo. Aquí no ha pasado nada.
Luego me incliné sobre mi madre y la envolví en un abrazo suave. Sentí el trabajoso vaivén de sus costillas y besé inclansablemente sus chupadas mejillas, devolviéndole a aquellos ojos negros una mirada que quería expresar lo mucho que la echaba de menos cada segundo. No me permití emocionarme. No me permití una sola lágrima. Nadie había seguido allí la línea de mis pensamientos, no entenderían por qué de buenas a primeras me echo a llorar.
Cabe la opción de que se riesen. "Tú lloras por todo" me los imagino diciendo.
Sí. ¿Y?
Pero ella estaba peor. Cansada, dolorida, al límite. Yo debía ser fuerte y darle ánimos, como me dijeron el día de la operación. Hemos pasado por muchas, y peores. ¿Eso quita que me duela? Fue un día tenso. Feliz cumpleaños, papá. Nuestra broma sarcástica privada. Dieciséis de agosto. Justo mi aniversario, ahora que lo pienso. Un día maldito.
Salí de la helada habitación. Por supuesto, no iba a quejarme de frío. Lo prefiero mil veces. Llamé al ascensor y los cuatro bajamos al aparcamiento del mortuorio. Qué mal rollete.
Mi abuela eligió ir con mi hermano. Eso estaba bien. Mi padre ponía la radio y hablaba poco.
Ya en el vehículo, abrimos las ventanillas. Mi padre aceleró, y las fuertes rachas de viento se pelearon por llevarse mi cabello en todas direcciones.
Yo estudiaba la línea anaranjada del horizonte, que comenzaba a diluirse en aquel azul acuoso propio del primer anochecer. Observé detenidamente mi reflejo en el retrovisor, tratando de ser objetiva. ¿Era una chica fea? Mis ojos no son grandes ni pequeños. Son castaños, cambian de color con la luz, como todos los ojos. Tengo las pestañas largas y una forma bonita. Mi nariz no es grande, ni tiene una curva fea. No tengo mucho pómulo, ni la cara plana. Es redondita. Mis labios son finos, mi boca pequeña, mis cejas bonitas. Tampoco tengo una frente muy grande. Mi cabello es liso en la raíz, se va ondulando hasta el final, donde se riza en grandes tirabuzones con las puntas rubias, en gran medida gracias a un antiguo tinte. ¿Soy una chica fea? Alta para mi edad. De constitución fuerte. Manos estilizadas, tobillos finos, poca cadera y mucha cintura. Buen culo, según mi hermano, cuerpo proporcionado. ¿Y mi carácter? Soy extraña hasta para ser mujer. Caprichosa, sí. Un poco malhumorada. Pero también soy sociable y tenaz. ¿Qué falló? Suspiré. Es algo que nunca llegaría a entender. ¿Por qué le echaré tanto de menos? De nuevo, una confusión total. Se me forma un nudo de angustia en el pecho cuando me acuerdo de él, aunque lo asocie con una extraña irritación. Rabia. Como si no me cayese bien. Pero yo estaba enamorada de él, ¿verdad?
"Sí, pero ya no" Dice una vocecilla maliciosa en mi cabeza. Y otro rostro, ojo par de ojos verdes bien distintos a su mirada esmeralda, unos más cálidos y bonitos, interfieren con mis pensamientos...

lunes, 20 de agosto de 2012

21 Days without writting.

t have past 21 days without updating my blog. I'll be writting this in english because I need to say it but I prefer to do this in relative secret. I feel so fuc**** stupid, because a lot of reasons. After creating again my Tuenti Rol, I have felt more alive, happiest, better, stronger and more optimist. Is it bad? Yeeeeeeeees. I continue putting my feelings and emotions inside those social networks. They will hurt me in time. You'll see it. I am sure because...I have fell in love again. In love with the ex-boyfriend of my best friend. Am I horrible? yeeeeeees. Easy. I have left back a rotten relationship from a year and a half. SHIT. But I'm not sure yet. My user is obsessed again with Korean music. I started again with 2NE1...later, SNSD, f(x)...and boy-bands, as they call it. I started with B2AST, and after days crying because of sad lyrics, I continued dancing rythms from SHINee. I know everything about the band and his singers and dancers, specially my favourites, like Min-ho and Taemin, who are the cutest. Yeah, really, I feel better...Until I "discovered" again Super Junior. At the same time I was dancing their last single "Sexy, free and single", I was talking all the time with the user of my best friend's ex boyfriend. He gave me his real social network, and now we talk all day and all night as Eddie with Cris and Gyu with Bom, my idol. I did a montage with our photos, he commented in my entries, me talked and talked....hours and hours smiling at the computer...He's serious with his things, just an adult a bit fanciful. The problem is that I have to get an airplane or a ship to see him, cause' he lives in Canary Islands. And, obviously, this is bad because my best friend still loves him. This smell like shit. This is the beginning and just is hurting me, is difficult and I'm so scared of the love and of the world. Will I erase him? Probably. I can't keep crying no more. I have lots of problems yet, thank you. It's dangerous cause' I'm convinced my hatred of him.

However...I'm so obsesed with his idol, Kyuhyun. I don't really think that he's awesome and sexy. I don't mind. But, don't know why...I have a folder called "My obssesion~Not JS, just Kyuhyun", a folder which I see every day, photos of him as my wallpapers, in my computer and mobile phone...I'm so insane...