jueves, 27 de diciembre de 2018

¿? de ¿julio? de 2017

(El papel está parcialmente mojado y no se puede leer muy bien, así que voy a poner las partes que se conservan íntegras y resumiré lo que creo que ponía en el resto.

Querido bae,

En una ocasión me hiciste una pregunta muy complicada y lleva tiempo rondándome por la cabeza la idea de responderte de forma más extensa. Sí, en ese momento simplifiqué, pero no me apetecía entrar en detalles.
Poco después de conocer a tus padres, ellos plantearon la conjetura de que yo era una chica pija, tradicional y religiosa. No les culpo, la verdad es que doy el pego perfectamente si solo juzgas mi manera de vestir, y más aquel día, que quería impresionarles y me esmeré más de lo habitual en prepararme...
Al caso, que está claro que pija soy, solo que para mí no significa algo malo. 
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿Eres religiosa? Sé que lo que te preocupaba es que te arrastrase a la Semana Santa, pero la verdad es que yo solamente valoro la cualidad artística de los pasos gracias a mis clases de Historia del Arte de bachiller. No, pero mi relación con el catolicismo ha sido muy compleja y ni yo misma la entiendo.
Yo no había tenido mucho contacto con la religión hasta que me ofrecieron la opción de ir a catequesis, y allí encontré mi Fe. Era pequeña, las clases eran amenas y divertidas, y encontré en el Jesús amable y compasivo que me enseñaron a un confidente. Tienes que entender que pasé gran parte de mi infancia sin mis padres, que prácticamente vivían en el hospital, y tampoco tenía amigos con los que jugar, así que me sentía tremendamente sola. El rezo me aliviaba.
Me mantuve como católica practicante dos o tres años (aunque no iba mucho a misa, sí que leía la biblia y rezaba), y era difícil, porque el ambiente en el que me movía, tanto en casa como fuera, era hostil para con los creyentes. Mis hermanos y amigos se mofaban a menudo de la gente como yo, aunque tampoco es que fuera capillita ni nada por el estilo, solamente veneraba la idea de un Dios que me ayudase. Pero también crecía en mí una frustración terrible contra esa figura impasible e inalcanzable que jamás hacía nada por mí; el resultado fue que con el tiempo, desarrollé verdadera inquina y rechazo a la idea de Dios, que si de verdad lo podía todo, no hacía más que putearme y ponerme piedras en el camino.
Luego, todo dejó de tener sentido. Como hicieran el Ratón Pérez, los reyes magos o papá Noel, Dios se unió a las filas de amigos imaginarios y criaturas de mito y leyenda que cada vez se me hacían más absurdas e inverosímiles.
Pero aún me ocurre, en momentos aislados de mi vida, que se me enciende una chispa dentro. No quiero escuchar a esa emoción, pero me consume brevemente... y luego se esfuma. Es realmente difícil decir que no creo en nada cuando es tan tentador que alguien me proteja, aunque sea mentira. A veces pienso que ojalá pudiera tener fe en algo.
Así que supongo que... no creo, aunque quisiera creer. Pero es una putada, porque si Dios existiera tal y como lo pintan... me parecería un capullo. 

miércoles, 26 de diciembre de 2018

26 de diciembre de 2018

Querido bae:

Sé que meter esta carta aquí en medio resulta un poquito anacrónico, pero no me he podido contener. No dejo de darle vueltas a todo lo que sucedió ayer y no puedo menos que darte las gracias a mi manera.
Estuve todo el día luchando contra el frío que llevaba dentro, lo siento, a pesar de que derretiste buena parte del hielo de mi corazón con tu maravilloso regalo de Navidad. Intenté con todas mis fuerzas ser natural y amable, y poner una sonrisa en mi cara, para ti, para tu familia y tus amigos. Luchando por estar contenta, cuando el cuerpo me pedía helaito y cama, pero tú no te merecías la pena que arrastro por dentro en días como el de ayer.
Sin embargo, bae me prometió que lo haríamos un recuerdo bonito, y así ha sido. No dejo de pensar en que un día como hoy de hace cinco años, estuve toda la tarde enterrada bajo el edredón con las braguitas forradas de compresas y sin pantalones, intentando frenar el sangrado que me causó el desgarro vaginal, intentando no pensar en todas esas sensaciones que recuerdo como si fueran ayer. Si para mí era inverosímil disfrutar de un día así desde entonces, aún más dejarme tocar por absolutamente nadie, y supongo que por eso estaba tan nerviosa. Me daba un poco de miedo, también, no poder disimularlo y que la reacción de mi cuerpo te impidiera disfrutar... Evidentemente, estaba demasiado agobiada como para soñar siquiera con tener un orgasmo.
Aunque bae demostró una vez más ser el hombre de los milagros, no es eso con lo que yo me quedo. Has exorcizado a mis demonios, mi amor. Tú y solo tú has curado esa herida que lleva tantos años sangrando, estigmatizándome, has callado a esa parte de mí que se culpa y odia a sí misma por ese estúpido error que cometí. Y aunque sé que eso no borra lo que me pasó, y aún está marcado a fuego en mi corazón, estoy segura de que a partir de ahora recordaré el día de navidad y pensaré en bae cogiéndome de la mano, abrazándome , mirándome, tocándome despacito y haciéndome el amor a besos, a suspiros, a caricias. Manteniendo todas las piezas en su lugar.

lunes, 24 de diciembre de 2018

2 de junio de 2017

Mi precioso bae,

¿Sabes esas películas románticas en las que uno de los protagonistas renuncia al sueño de su vida, o un ascenso, o algo así... por su pareja? Siempre que yo veía algo así, me molestaba muchísimo. Parejas hay muchas, pensaba, pero oportunidades como esas..., no tantas. Avalada por mi pragmatismo, pensaba que eso nunca me ocurriría a mí, porque si lo hiciera, la decisión sería fácil de tomar (aunque doliera). Mi hermana me decía a menudo que algún día me enamoraría y tendría que morderme la lengua.
¡Qué razón tenía!
Ahora lo entiendo todo, pero es que tú, una vez más, tienes esa virtud oculta de darle la vuelta a todas las cosas que alguna vez di por hechas. Mi carrera solo tiene sentido si me da la estabilidad necesaria para comprarte la luna si me lo pides, porque tu ilusión, tu bienestar, tú entero te has convertido en mi nuevo sueño, mi meta. Ahora veo por fin que desear paz y tranquilidad con el amor de mi vida para prosperar juntos no es una meta fácil, ni tampoco es poco ambiciosa, sé que tendré que esforzarme cada día hasta que me llegue el final. Has cambiado los parámetros de la felicidad, le has dado sentido y significado a esa palabra tan grandilocuente. ¿Te imaginas qué vacía sería mi vida si volviera a mi gran casa después de un gran día en mi gran empresa en esa gran ciudad extranjera... y mi hogar estuviera vacío?
Ya no necesito fama, prestigio, dinero ni reconocimiento público. Son cosas que anhelaba conseguir, que asociaba con el éxito. Quería ser brillante, llegar lejos y que la gente recordara mi nombre cuando hubiera muerto; pero como dice la canción, "if you remember me, everyone else can forget".
Sin embargo, esto no cambia quién soy. Competir y esforzarme en superar a todos y a mí misma forman parte de mi carácter, son rasgos que no van a desaparecer fácilmente, porque aunque adquiridos, los he interiorizado a lo largo de los años. Todo eso viene en el paquete, querido, lo tomes o lo dejes, yo solo sé que ahora mi vida y mi futuro se reescriben ante mí y tú eres la dirección que quiero que tome mi vida. Ya sea por casualidad o por elección.

sábado, 22 de diciembre de 2018

29 de abril de 2017

Mi baesito querido,

El tiempo se me echa encima, y tengo miedo de marcharme. ¿Qué será de nosotros si no estamos físicamente juntos? Sabes que he intentado llevar relaciones a distancia antes y las cosas no me han salido del todo bien (aún me topan los cuernos con los marcos de las puertas), de manera que me aterra pensar en la dirección que puedan tomar tus sentimientos o los míos. Tengo miedo de los terceros que puedan aparecer, de los horarios de mierda que nos hagan distanciarnos, tengo miedo de que seamos personas diferentes al cabo de un año y no encontremos nada en común que nos una. Me asusta que haya personas en mi entorno apostando a ver cuánto duramos. Me da miedo que tengan razón.
Aún así, al menos me queda el consuelo de saber que vas a venir a verme, y me aferro con desesperación a esa idea, porque cuanto más se acerca Japón más miedo me da que nosotros seamos solamente tú y yo cuando toda esta experiencia se acabe.
Ya no quiero marcharme y me siento super egoísta.
Esto me ha servido para darme cuenta de que mi hogar está a tu lado.

1 de abril de 2017

Baesito,

¿Cuántas veces hemos oído eso de que el amor se acaba? no sé tú, pero yo muchas. Todo el mundo, y hasta la propia "ciencia" dice que, según la pasión se extingue, el propio amor se transforma en un cariño casi familiar... proceso que dura dos años (en teoría). Supongo que, en parte, puedo entenderlo. Yo ya pienso en ti como en alguien que forma parte de mi propia familia, de ese núcleo pequeñito de cinco personas (ahora, seis) que me importan en este mundo. Sin el resto, puedo vivir.
Así que es normal que las relaciones cambien, eso está claro. Los comienzos son excitantes y divertidos, pero también son agotadores. Prefiero mil veces lo cómoda que estoy ahora mismo contigo y con lo que tenemos que ese cosquilleo de nervios que sentía todo el tiempo al principio y que, francamente, aún me asalta de vez en cuando; pero es que creo que podemos establecer que soy una persona muy pasional en ese sentido y no creo que eso desaparezca, de manera que tendré cuarenta años y aún me sentiré sobrecogida por tu sonrisa. Ahora nos ponemos de acuerdo en la dirección que vamos a tomar: acabado el tonteo, llega la hora de trabajar juntos y en serio para construir un futuro juntos (qué ilusión me hace eso, jiji)
Dicho lo cual... yo no quiero que se apague la pasión. Me aterra, de hecho. Para otras personas solamente importan los sentimientos, pero yo no soy así, francamente, yo necesito esa faceta física y sexual de la relación. Yo siento el mismo ansia que el primer día, aunque a veces me apetezca que lo hagamos despacio y pegaditos y otras quiera que me pegues y escucharte gruñir. Me gusta brusco y también suave (me gusta que sea contigo, punto) y sigo esperando esas cosas, pero no siempre me hago ilusiones. Ah, a veces me provoca ansiedad...; ya se han acabado las conversaciones picantes, y no sé qué será lo siguiente. Tal y como yo lo veo, mi personalidad no es suficiente por sí sola, y tampoco lo es mi cuerpo, no sé cómo explicarlo.
No sé si se me pasarán las ganas de comerte los morros cada vez que te vea, pero a veces, cuando me apartas, me siento casi... triste. A veces pienso que si supiera contenerme... o si, al menos, me importase un poco menos..., podría dejar de sentir que me gustas más de lo que yo te gusto a ti.

A lo mejor es una buena idea que me marche lejos. A lo mejor así, cuando vuelva, no podrás quitarme las manos de encima (hmmm)

jueves, 20 de diciembre de 2018

18 de marzo de 2017

Mi querido bae,

No sé cómo decirte lo mucho que ha cambiado mi vida gracias a ti. ¿Sabes a caso lo agradecida que estoy? Doy gracias a mi estampa, mi suerte y Dios si hace falta por haberte conocido, por esa maravillosa causalidad de que me ames como yo te amo a ti. Doy gracias a la alineación de las estrellas del día en que nuestros caminos se cruzaron, mi bae. Doy gracias a tus padres, familiares, profesores y amigos por el papel que han tenido en quien eres ahora, por enseñarte lo que importa de verdad. Te doy gracias a ti por asimilar lo bueno y ser una maravillosa persona.
Te doy gracias por cuidarme y preocuparte por mí.
Te doy gracias por acariciarme las mejillas y besarme la frente.
Te doy gracias por ser paciente conmigo y sincero, aunque a veces sea una verdad que no quiera escuchar.
Te doy gracias por esforzarte en todo lo que haces y por hacerme sentir tan orgullosa de ti, mi bae.
Gracias, gracias, amor, por cada día que paso contigo.

11 de marzo de 2017

Mi querido bae,

Me encantaría conocerte mejor, saberlo todo de ti, para seguir viéndote en todos los lugares y en todas las cosas, en la música y el paisaje, en películas y sueños; así, toda mi vida estará impregnada de ti, y eso será lo más bonito que pueda pasarme.
Sé que los hombres no dedican tanto tiempo s pensar en estas cosas, pero yo soy una romántica empedernida, de modo que sueño con flores y corazones y lazos de satén color rosa bebé. ¿Cuál es tu gema favorita? ¿Y tu olor? ¿Hay algún recuerdo del que te avergüences mucho? ¿Cómo sería un día perfecto para ti?
Para mí sería contigo