jueves, 1 de agosto de 2024

Crew

Y aunque ya no importa, ya no significa nada, llevo la crew en las manos. Uñas color tuquesa, o aguamarina, o neón (nunca lo supimos) que otros dicen que son mar y yo digo que son recuerdos felices.

Solo tú sabrías reconocer por qué, pero no las verás, así que qué más dará. Sigo haciendo esos pequeños gestos que son como guiños tristes a lo que fuimos, como una suerte de luto nostálgico. Siento que solo así me reconozco en echarte de menos y hago más humano al ser en el que te has convertido, recordándome que puedes ser bueno a veces.

Los duelos son así: largos, desiguales, intensos a veces, sumamente engañosos. Ya no tengo que hacerme la orgullosa y fingir que no te quiero, que no me duele, que no me arrepiento y a la vez no cambiaría nada de lo acontecido.

martes, 23 de julio de 2024

Reflexiones de los últimos dos meses

Él dijo cosas tan bellas que me perseguirán de por vida, porque es lo que pasa
con lo bello, que sientes la necesidad de encadenarlo a ti con la intención de que
dure más tiempo. Sin embargo, no hizo nada con ello: con la admiración, con la
atracción, con la ternura… No hizo nada. Y no hacer nada, dejar que la vida siga
su curso, es la forma más efectiva de matar el amor. Incluso el propio.

martes, 11 de junio de 2024

Decisiones

     Hay una rara felicidad que se presenta en forma de recuerdo, pero que nunca es una experiencia directa, cada vez que me siento en el office a trabajar una mañana. El sol se cuela cejado y proyecta en la pared las sombras de los barrotes. Hoy parece primavera, pero huele a otoño en Japón, mientras escribo y escribo y leo y sigo leyendo, mi cabeza en menesteres mucho más tórridos, preocupantes y acuciantes..., y aún así se detiene a escuchar a Bon Jovi en la radio de un patio vecino.

¿La felicidad era esto?

viernes, 24 de mayo de 2024

Grito de auxilio

Lloro. Ríos de lágrimas surcan mi piel en distintos ángulos buscando mi nariz, el precipicio de mi mandíbula o los oscuros entresijos de mi pelo. Lloro de dolor por haberme perdido, por el daño causado, casi por cualquier cosa. Lloro por la comodidad que he perdido, lloro porque era la historia de amor más bonita del mundo y ya no sé si volveré a contar que empezó con una llamada de teléfono, una madrugada de viernes como esta misma, y entonces el cielo empezó a brillar con luces nuevas. Rindo luto a todo aquello que soñé con desespero y que ya no sé si será. Honro las grietas monstruosas que ahora decoran mi corazón.
Un día fue bonito. Un día me aferré a este hombre como mi salvavidas y pusimos los cimientos de un hogar. Fue divertido elegir los primeros muebles, la decoración, los cartones de "pingüino jefe" y "pingüinita", las mañanas de gym juntos, los maratones de sexo, las excursiones a la montaña, las tardes de peli. Cuándo pasamos del sueño a la pesadilla, no lo sé.
He perdido autoestima, sueños, tiempo y valores. He perdido energía y vida. Estoy destrozada, sé que me lo merezco, pero Dios mío, por favor, tenme misericordia.

jueves, 16 de mayo de 2024

The Jelly Shake

 I would say that life has a way of hitting us with something repeatedly, until we learn the lesson that we were meant to learn - And it you don't want to look at it like a cosmic meant-to or purposeful causality, just bear in mind that you'll keep facing the same issues until you solve the problem and learn from it.

I figured this one out while rewatching Up!, you know, that Pixar movie that went viral because of its portrayal of Carl and Ellie's relationship. I saw how Carl made Ellie his entire life and lost himself to that relationship... not because she demanded it, but because he willingly gave in his entire identity for that. So, when Ellie is gone, there's no more Carl, he's just a shell until he figured out a way to create a new life for himself through adventure.

I want to figure out who I am. Who's Cristina when she's not someone's daughter, sister or girlfriend. You'll always be a part of that, but not the only part anymore.

Wake up, you still got a life to live.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Óleo de mujer con sombrero.

Ayer volví a decir tu nombre y me quemaba la lengua como el primer día que supe que no eras lo que debías ser.

En Óleo de mujer con sombrero, Silvio Rodríguez dice que los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí y ni el recuerdo los puede salvar.
No sé tú, pero yo aún recuerdo lo que nos pasó todos los días. He hablado de ello demasiadas veces, y siempre llego a las mismas conclusiones: no puede no ser amor. No puede no ser una historia. No puede ser cobarde.

Lástima que nosotros sí lo fuéramos.