miércoles, 20 de octubre de 2021

Nights

     Algunas noches, la mera idea de entrar en esta habitación es enloquecedora.

Hace dos días, mi padre se reía de mí porque no me había dado tiempo a comer ni a dormir. Esta es la vida, hija. La vida no me gusta. Once horas trabajadas, papá, y un millón de trámites por delante. Sé que no es nada, pero me cojo descansos en el trabajo para seguir preparándome el trabajo de fin de máster y, cuando acaba la jornada, siempre hay tiempo para seguir estudiando un poco más, guisar unas albóndigas, finiquitar este y aquel papel que tenía que enviar a no sé dónde, contactar a una inmobiliaria o a un banco y salir a correr.

Dormir es un incordio, papá. Estoy cansada de las estridencias de mi teléfono cada cinco minutos y hasta su vibración me despierta. Hace demasiado calor para esta época del año y no puedo descansar.

Me duele la espalda, me siento mayor. Me siento vieja.

Me duele la cabeza todo el tiempo, papá. Tengo derecho a estar cansada, da igual si es lo que toca, y da igual si tú sentiste y viviste cosas peores allá por los ochenta, los noventa, los dosmil, los dosmildiez y ponte a sumar décadas. La vida tampoco me habría gustado entonces. La vida no pinta bonita cuando la retratas así.

Hoy, en esta habitación, me siento sola. Me duelen los ojos y ni mis niños quieren estar a mi lado. Le hablaría a la nada, como cada noche, pero tampoco me apetece abrir la boca y a ellos no les apetecería escucharme, si me entendieran. No los culpo, papá. Echo de menos la luz del sol y el aire en la piel. Antes quise salir a dar un paseo, pero no pudo ser..., y aquí estoy, de vuelta a consumirme en estas cuatro paredes.

domingo, 17 de octubre de 2021

Aloe vera y tomate.

     Si eres una persona celosa y tienes un mínimo de sentido crítico puedes aprender a reconocer, detectar y controlar ese sentimiento. No digo atajar porque eso sería deliciosamente utópico, pero aspiras a una coexistencia pacífica y eso está bien.

La inexperiencia, sin embargo, puede jugar malas pasadas.

Como diría Edward Cullen, es muy distinto leer y aprender sobre los celos a experimentarlos de verdad. Nunca había tenido motivos para sentirme así, pero conocer a mi prometido abrió muchas puertas para mí en el terreno emocional: no solo tenía pasado, sino que había todo un presente de mujeres que, por capricho o por placer, habrían estado encantadas de borrarme del mapa (Y créeme, el sentimiento es mutuo); con toda seguridad, se avecina un futuro variopinto de rasgos similares.

Entonces comprendí que había una cara diferente en la dicotomía fundamental entre sexo y amor: mientras que el primero traía consigo una punzada instintiva y animal de rabia, el segundo..., bueno, digamos que aún no tengo palabras para describir lo que se siente al afrontar el hecho de que tu pareja amó antes de ti. ¿Qué te digo? es muy satisfactorio ser la primera y que la competencia sea solamente abstracta. Pero piensa que hubo alguien con quien quiso que funcionara, alguien a quien le dedicó las palabras y los sentimientos más bonitos del mundo. Otra persona con la que quiso futuro, cuyo cuerpo adoró y por quien habría hecho lo que fuera necesario. No es imprecisa, sino real como la vida misma a pesar del tiempo: sus fotos siguen ahí, sigue viva en las palabras de despecho que él le dedicó. Y tú, que conoces su forma de querer, sabes que no hay nada igual de intenso y sincero y te envenenas buscándola, aprendiendo sobre ella, envidiándola y a la vez rechazando todo cuanto podáis tener en común porque duele de una manera visceral, loca, impredecible e implacable. Aunque ahora todo eso sea para ti.

Creo que, sin querer, acabo de dar con la tecla, la definición perfecta: veneno. Un agente químico, corrosivo y externo que daña todo cuanto toca, que se extiende e infecta como un puñetero tumor de malos sentimientos. En su metástasis, es capaz de transformarte en lo que no eres, en hacerte sospechar, en inculcarte el hábito malsano de dañarte a través de la necesidad compulsiva de seguir registrando, escudriñando, indagando. Intuyes que volverá a aparecer, que fue media vida del amor más grande jamás escrito. Husmeas, tanteas e indagas a la espera de una pista, una certeza... de que ella está tan pendiente como tú.

Y al final ha caído en la trampa.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Tearing at the seams.

 Y colapsé como hacía mucho que no ocurría.

Juro que lo intenté, ¿eh? a pesar del omnipresente dolor de cabeza. Trabajé, maldormí y pasé algunas horas estudiando por la tarde. Me enfrenté a tres llamadas de teléfono exasperantes en las que me hicieron sentir idiota perdida del culo, pero recogí mi frustración, mi cráneo pulsante, y desahogué parte de mi rabia con jadeos, sudor y más esfuerzo. Ya..., mejor. ¡Si todo iba a salir bien! solo había que seguir peleando. Acabé la sesión bastante contenta, aliviada, incluso..., hasta que me choqué con el muro emocional de mi marido.

Juro que lo intenté de nuevo, quise razonar..., pero me hizo sentir peor que antes. Me hizo sentir aún más idiota, frustrada y engañada. Me hizo sentir desesperanzada, desilusionada, triste, vacía, torpe, inútil.

 Hacía mucho que no sentía esas cosas..., no con él. Me hizo dudar. ¿Así es como vamos a enfrentarnos a los problemas que surjan? si esto solamente acaba de empezar, ¿qué va a ser de nosotros?

Y me llevó por delante. Física, mental y emocionalmente, colapsé.

Y aquí estamos, porque "esto es la vida". Y así toca vivirla, dice.

martes, 12 de octubre de 2021

Flashes.

     El futuro se me presentó en fotogramas luminosos, dispersos y coloridos; pero los sentí tan reales como el pasado. Durante apenas un segundo, vi extenderse ante mí una senda y la opción muy real y viva de transitarla a su lado.

Una senda marcada por el ritmo de una casa creciente, de los pasos tambaleantes de una infante, del correteo de nuestros gatos. Un camino con la banda sonora de proyectos y reparaciones, de sus carcajadas, de los ladridos de un perro, de mis pisadas al correr por las calles del pueblo, de Do pidiendo jamón de york por las mañanas.

Campanas de boda, el susurro los pétalos de los ramos de lirios que, seguro, seguirán llegándome cada mes, los gemidos que se nos enreden entre las sábanas cada día del resto de nuestras vidas. El murmullo quedo de las lágrimas, el latido del corazón de nuestra hija por debajo de la piel de mi vientre, el borboteo de las ollas que llenen nuestras paredes con la fragancia única de lo que se guisa con amor. 

Más que ver el futuro, lo escuché, lo sentí en la piel, quise bailar a su ritmo.

Más tarde, él me preguntó si la casa era magia, pero yo pensé que quizá no, que seguramente sería más oportuno hablar de sensaciones y de música. En esta ecuación, la magia, desde el primer momento, la ha puesto él.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Escarnio.

     Hoy es la segunda vez que piso una casa y me asalta la sensación de que es la mía. La magia estaba pintada en sus paredes, sus mármoles y su luz. Pude vernos vivir, crecer y crear en ella; independientemente de la belleza de sus acabados. Pude ver comidas familiares y un par de pies dejando sus primeras huellas en el patio.

Pero, igual que aquella vez, no es posible. Nos despedimos de lo que pudo haber sido y no será - o no ahí, al menos. A veces se requiere mucho más que tiempo y esfuerzo ( 50.000 euros y dos avales) y no queda otra que aprender a tolerar la frustración de las aspiraciones frustradas.

Algo que siempre se me dio mal. 

Puede que me haya equivocado. Es probable que la magia esté mejor en los libros, donde pueda disfrutarla sin hacerme daño. Ahora tengo que lamerme las heridas y seguir buscando.

martes, 5 de octubre de 2021

Odd beliefs

     Quizá no es demasiado tarde para admitir que creo en más cosas de lo que alguna vez he reconocido en voz alta. Que a veces parece que vivo buscando señales de que las cosas son esenciales, especiales y las indicadas para mí.

Durante años me he aferrado al ominoso pragmatismo del cientificismo. Pretendido y artificial. Repetía como un dogma que la suerte solamente es el nombre que le damos al azar según si nos beneficia o perjudica; y la parte de mí que creció leyendo fantasía, realismo mágico y ficción moría un poco con cada palabra..., Pero sigue aquí, pese a todo. Con sus rezos puntuales y desesperados. Buscando señales, y oyéndolas cuando son demasiado evidentes. Siguiendo las pistas, riéndose ante las casualidades, asombrada de las coincidencias que pueblan este pequeño mundo.

Hoy, la sangre burbujea de forma extraña en el cuerpo y el oxígeno parece ir del revés. Siente la magia en el aire y en la piel. Hoy, La Señal parece llenar las paredes con su optimismo inocente y las corazonadas se desbordan por la ventana, imposibles de contener.

Hoy algo habla de futuro y de hogar.

domingo, 3 de octubre de 2021

Del viernes trece al martes veintiocho.

     La llegada fue fluida, como todo lo demás. Casi parecía que la fortuna estuviera trabajando por y para nosotros con su tarde tibia, sus gentes amables y sus hermosos paisajes volcánicos de piedra negra y exuberante vegetación.

Encontré el hotel cómodo, sin más. No excedía las expectativas pero se veía limpio y confortable, adecuado al uso que pensábamos dispensarle; sin embargo, cuando me asomé al balcón y observé el atardecer pastel sobre el atlántico sentí que aquellas vistas compensaban con creces la pretendida austeridad de la habitación.

Él me abrazó de pronto, reclamando mi atención dispersa de forma bastante formal y protocolaria. Casi me siento culpable por no recordar exactamente todo lo que dijo en ese momento, pero me asaltó la misma sensación que aquel 26 de diciembre en que nos reencontramos. Habló de nosotros, de nuestras dificultades, de nuestro futuro. De nuevos comienzos.

Supe que era el destino, que afianzaba los hilos que nos habían unido casi once meses atrás, cuando clavó la rodilla izquierda en el suelo y sacó una cajita negra del bolsillo trasero del pantalón.

Y lanzó La Pregunta.

Y yo me quedé allí, clavada y temblorosa.

La abrumadora certeza se intensificó dentro de mí. Pues claro que era mío. Pues claro que me quería, a mí y solamente a mí. No iba a marcharse, no iba a cambiarme por nadie y no era - soy - ningún reemplazo.

¿Cómo lo hacen las chicas de las películas? Él me miraba, sonrojado y nervioso, como preguntándome con una mirada un poco angustiada si pensaba responder en algún momento.

Y yo dije que sí (y me caí sobre él)(y temblé como un flan, como en la primera cita)(y lloré un poco)

No hubo velas, restaurante, adornos, flashmob, Disneyland, música ni muchos de los tópicos que aparecen en televisión para estos momentos. Hubo - hay - un precioso y delicado aro de oro blanco y diamante, coronado por un majestuoso zafiro en forma de lágrima, en mi mano izquierda. Estuvimos nosotros..., y fue perfecto. Como cada minuto de los últimos once meses.

¡ NOS CASAMOS!